Llanes: playas de ensueño, casco medieval y buena mesa
A unos 40 minutos de Villa del Sella, hacia el este, está Llanes, uno de los pueblos imprescindibles de la costa asturiana. Reúne todo lo que se le pide a una escapada del norte: playas espectaculares, un casco histórico medieval con encanto y una mesa de mar difícil de igualar. Es un plan redondo para un día completo.
Playas de ensueño
El gran tesoro de Llanes son sus playas. La urbana playa del Sablón y la de Toró, con sus curiosas rocas verticales, están a un paseo del centro. Pero merece la pena alejarse un poco para descubrir joyas como la playa de Ballota, con su islote, o Torimbia, una concha salvaje rodeada de verde. Y, sobre todas, Gulpiyuri: una diminuta playa interior, sin mar a la vista, declarada Monumento Natural, donde las olas llegan filtrándose bajo la roca. Una rareza geológica única en el mundo.
El casco histórico medieval
El centro de Llanes conserva murallas medievales, la Basílica de Santa María del Conceyu, casas señoriales y palacios indianos. Pasear sin prisa por sus calles empedradas, asomarse al castillo y subir al faro del puerto es un plan perfecto para la mañana. No te pierdas los Cubos de la Memoria, los bloques del rompeolas pintados por el artista Agustín Ibarrola: arte contemporáneo a pie de mar.
Buena mesa frente al puerto
Llanes vive de cara al Cantábrico, y eso se nota en sus restaurantes. Pescado del día, mariscos, arroces marineros y, cómo no, sidra escanciada en sus terrazas del puerto. Es el sitio ideal para una comida tranquila después de la playa, viendo entrar y salir las barcas.
Una excursión fácil desde la casa
Llanes está a tiro desde Villa del Sella por la autovía, así que puedes dedicarle un día sin agobios: mañana de casco histórico, comida en el puerto y tarde de playa en Gulpiyuri o Torimbia. Al volver a casa, el jardín y las vistas al valle te esperan para cerrar el día.